23 enero 2018

El rey Juan Carlos y las coronas de flores

El rey Juan Carlos, la reina Sofía y el príncipe Felipe presidieron ayer el tradicional homenaje a los reyes de Navarra en el monasterio de Leyre, durante una visita que efectuaron a la comunidad foral para agradecer a las autoridades y al personal de la Clínica Universitaria el trato que dispensaron a don Juan de Borbón durante su enfermedad. La visita fue aprovechada también para que el príncipe Felipe entregara el premio de cultura Príncipe de Viana -título que ostenta el heredero de la Corona española-, que el Gobierno navarro ha otorgado este año al arquitecto tudelano Rafael Moneo. 

Al llegar al monasterio, en helicóptero, los Reyes fueron recibidos por el presidente navarro, Juan Cruz Alli, quien dijo que la monarquía garantiza el «equilibrio de las instituciones representativas» y es «protectora de las libertades públicas». 


Alli mostró su «emoción y entusiasmo» por recibir a los Reyes, que asistieron por primera vez al homenaje a las diferentes dinastías de reyes navarros que las instituciones forales celebran desde hace veinte años. Más tarde, el príncipe Felipe entregó el premio a Moneo y destacó su condición de Príncipe de Viana para expresar su «estrecha vinculación» con Navarra y su «dinamismo interno, pluralidad socio política y cultural». Tras una misa que ofició el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, el rey Juan Carlos depositó una corona de flores en el sepulcro de la primera dinastía de los Reyes de Navarra. 

Esta ofrenda floral la realiza tradicionalmente el presidente navarro, con la leyenda «Navarra a sus reyes», que ayer fue sustituida excepcionalmente por la de «Juan Carlos R., Sofía R.». Los Reyes y el príncipe Felipe recibieron después al rector de la Universidad de Navarra, Alejandro Llano, y al equipo médico de la Clínica Universitaria que atendió a don Juan durante los seis meses que permaneció ingresado en el centro médico, donde falleció el 1 de abril. Un almuerzo en el monasterio de Leyre cerró los actos. Los monjes hicieron una excepción para que la reina Sofía asistiera, ya que en el lugar de clausura donde se celebró no está permitido el acceso a las mujeres. Unos 250 invitados asistieron al homenaje, entre ellos diversos parlamentarios forales, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, familiares de Moneo y personal médico de la clínica.

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