24 julio 2017

Mick Jagger va dando tumbos

Mr. Anthony Julius, abogado londinense, se va a hacer muy famoso. O más famoso aún. Y notablemente más acaudalado. Después de haber tramitado hace un par de meses el divorcio del Príncipe Carlos y Lady Diana, le va a tocar ahora establecer los términos de la separación del celebérrimo matrimonio formado por Mick Jagger (53 años y ya abuelo) y Jerry Hall.

Fin del milagro. No era otra cosa, según palabras de la propia Jerry en 1992, esa relación que empezó en 1978. Durante doce años, el astro británico del rock y la modelo texana mantuvieron un noviazgo que concluyó sorprendentemente en boda en 1990. Hoy, seis años después, los tres descendientes de la pareja (Elizabeth, de once; James, de diez, y Georgia, de cuatro) están a punto de convertirse en hijos de fin de semana.

Se acabó el doble milagro. El milagro de casar de nuevo a Mick después de su separación, en 1980, de la modelo nicaragüense Bianca Pérez Macías. El milagro todavía mayor de que el matrimonio permaneciera atado (aunque sujeto con alfileres) durante tanto tiempo conociendo la debilidad de Mick por las faldas. Por las faldas, y según otras lenguas, de vez en cuando por los pantalones. La homosexualidad sería en él una tentación episódica.

Hace dos años, y por estas mismas fechas, Jerry abandonó a Mick a causa de los contumaces devaneos aquí y allá de éste con la modelo italiana Carla Bruni, una chica más en la vida del cantante, pero no una de tantas. Alguien especial, sin duda. Tanto, que atrajo a Jagger hasta Tailandia al día siguiente del nacimiento de Georgia. Una escapada imperdonable entonces y que desencadenó lo que podría llamarse amarga ira de Jerry. «Se supone que un hombre debe estar con su mujer cuando ésta acaba de tener un bebé».

Mick no lo hizo. Está clara su afición, casi una fijación, por las modelos. Y aunque su catálogo de conquistas no se detiene en las pasarelas, parece ser que otra modelo, una joven checa llamada Jana Railich, ha colmado de una vez por todas la paciencia de Jerry. Hasta aquí hemos llegado.

Hay mucho dinero en juego en este divorcio. Una característica inseparable en muchos matrimonios de celebridades. Jerry Hall ha planteado una batalla de unos unos 21.000 millones de pesetas. No olvidemos que Jagger es uno de los hombres más ricos del Reino Unido y que la pareja posee, sin ir más lejos, mansiones en Inglaterra, Estados Unidos, Francia y el Caribe.

Por lo que se ve, no hay quien ponga barreras al viento. En opinión de Christopher Sandford, autor de la más famosa biografía del líder de los Rolling Stones, éste veía a su esposa «como un socio, alguien con quien tratar de igual a igual, incluso más fuerte que él mismo». Según algunos amigos de la pareja, Mick estaba domesticado o poco menos. «Ahora me ven paseando con Jerry y con mis hijos y piensan que soy aburrido. No es tan sencillo. Yo creo que hay varias personalidades dentro de uno».

Mick Jagger, como todo mortal, no es de una pieza. Pero esa parcela suya nada modélica, a pesar de ir de modelo en modelo, parece ser la más auténtica y de las más frecuentes. No hay duda de que se trata de una auténtica «piedra rodante».

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