20 noviembre 2015

Charlie Sheen cobra un millón de dólares por capítulo

Charlie Sheen no ha tardado en celebrar que no irá a la cárcel, pese a que se declaró culpable hace unos días de maltratar a su mujer. 

El actor mejor pagado de la televisión estadounidense se dejó caer por una de esas fiestas que han hecho mítico al imperio Playboy, en la mansión de Hugh Hefner en las colinas de Beverly Hills. Y lo hizo rodeado de chicas semidesnudas -como no podía ser de otra forma- y acompañado de una de las leyendas del porno americano, Ron Jeremy, el hombre de pequeña estatura y bigote que ha hecho una fortuna con su extraña apariencia y su particular oficio. En la fiesta no faltaron las conocidas gemelas Shanon.

El propio Jeremy fue el encargado de dar fe de la buena conducta de su amigo y actor de Two and a half men, asegurando que no probó el alcohol y que mantuvo la compostura en todo momento, además de una gran sonrisa. No es de extrañar, después de salir muy bien librado de su caso de violencia doméstica con su mujer, Brooke Mueller, a la que maltrató durante unas vacaciones navideñas el año pasado en un lujoso resort de Aspen, en Colorado.

El actor ingresará en unos días en un centro de rehabilitación para estrellas de Hollywood, donde debe pasar 30 días librándose de su problema con el alcohol y las drogas, a las que culpa de todos sus males transitorios. Promises, la institución con sede en Malibú donde ya había estado Sheen a principios de año, cuesta la friolera de 50.000 dólares por cuatro semanas y es conocida por sus lujos y su contundente vista al Pacífico.

Parece poco castigo para un hombre que, según la declaración a la policía, estuvo cerca de matar a su mujer durante la discusión de aquella mañana en Aspen, donde el actor ha pasado varios meses a la espera de escuchar sentencia sobre su caso.

De acuerdo con los documentos policiales, una canción y la compra de un telescopio a la hija que Sheen tuvo con su ex mujer Denise Richards desataron un ataque de celos y la consiguiente tormenta. Mueller, una agente inmobiliaria, le recriminó la actitud a su marido y éste contestó sentándose sobre el pecho de ella y amenazádola con una navaja de mediano tamaño. Como remate de la faena, le sujetó la garganta con su otra mano.

Mueller indicó a la policía que en ese momento temió por su vida y que no podía levantarse al tener a Sheen encima. Además, las autoridades confirmaron que las marcas que tenía la agredida en el cuello parecían consistentes «con un intento de estrangulación», según redactó en un documento el agente Rick Magnuson.

El protagonista de Wall Street no tuvo otro remedio que negar la acusación de Mueller, si no hubiera terminado entre rejas durante varios años, como pedía la acusación en su caso. Sheen dijo que la discusión fue más verbal que física y que la cosa no pasó de unas bofetadas y unos cuantos agarrones.

Sí admitió que dos meses antes tuvieron una tremenda bronca que terminó con una contusión en la cabeza de Mueller, que se estrelló contra un mueble empujada por su marido. Sheen dice que la agarró de las muñecas y que eso provocó que su mujer perdiera el equilibrio y se empotrara contra el mobiliario. Ella acabó en el hospital, pese a lo cual la relación siguió adelante y no impidió que la familia se fuera a esquiar a Colorado.

Dicen los amigos cercanos que los gemelos que la pareja tuvo en marzo de 2009 habían sido la causa de que Mueller no tirase la toalla, aunque el último ataque de celos colmó su paciencia. Ahora se especula con lo que tendrá que pagar el hijo de Martin Sheen por un presunto divorcio, pese a que no hay nada oficialmente confirmado. Lo que sí es claro es que por dinero no habrá problema. Sheen seguirá rodando su serie en CBS a razón de un millón de dólares por capítulo.

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