25 enero 2015

Jessica Alba ha tenido un bebé monstruoso

Me siento extraña. Como Jessica Alba cuando tuvo ese bebé tan feo y flipó. O como Bárbara Rey morreando a Rocío Dúrcal, que en paz descanse si le deja la de Totana. Que, en vez de recoger tomates en la huerta, ya está aireando por ahí que la chica del trébol tenía más vicio que una garrota. Como Berlusconi según Patricia D'Addario, que, con más tetas que cabeza, ha montado en París un cirio que ni Lady Gaga en Ibiza. 

Con sus dos pelos lacios… Lo que me gusta a mí Lady Gaga, borracha como un piojo, con ese pelo que debe tener ahí hasta cáscaras de pera, zurrando a sus bailarines en pleno escenario y saltando dientes al personal... Inclusive, los suyos. Me encanta el concepto inclusive, es tan hortera… Como Pipi Estrada, hortera y púgil, en el plató de Sálvame. A mí, fíjate qué paradoja, me divertía mucho más cuando recogía sus calzoncillitos de los setos del jardín de su primer domicilio. En la era 'pre Terelu' ¿O ya estaba tereluando? Tereluaría seguro, de ahí, su ropa interior voladora. 

Pues eso, que me siento extraña. Rara. Mum cree que mi desazón es fruto de la visión del ejercitado abdominal de José Mari Aznar porque, para ella, antes de ver la imagen de ese torso desnudo, de ese pectoral perlado por el mar de Cerdeña, de esos músculos tensionados y endurecidos por la brisa, acariciados por el sol mediterráneo y tamizados por el verde pistacho de un bañador de neopreno (véase Ana Botella), ya todo giraba en torno al ex presidente. Siempre ha estado ganada para la causa. Física, espiritual y, ahora, sexualmente. Lo mío va mucho más allá. Es dolor lo que siento. Y por favor, no penséis ni en el atuendo blanco general de la marina del Infanto Doño Pilar ni en el flequillo de Anne Igartiburu. Eso no es doloroso. Es terrible. Al menos, la muchacha, otra cosa, no, pero sabe cambiar de estación. De corazón de verano, pasa al otoño y del otoño al invierno y así to'l rato desde que la conocemos. Pe es mi tragedia. ¿Sufrirá perdidas de memoria como Heidi Klum? 

Que iba divina al estreno de Los abrazos rotos en Londres, con un total look Bottega Veneta rojo pa' quedarte tuerta, con melenaza súperesponjosa en chocolate, pestaña cual cola de tucán y labios extrajugosos, cuando, de repente, bajabas la mirada y ¡una uña del pie como un gavilán! Pe, por Dios, ¿qué nos está pasando? Esa cutícula amplia… Ahora los ingleses dirán que, además de bigote, las españolas rayamos el parqué. Que fuerte. A God thank you que les flipa la moqueta.

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