03 noviembre 2014

Los divorcios ya están democratizados

Las grandes cifras esconden hechos muy interesantes que pasan inadvertidos a no ser que alguien bucee en los datos en busca de tendencias. Sabemos las cifras globales del divorcio en España; pero, ¿se divorcian todos los grupos sociales por igual, o unos más que otros?

Una de las tendencias que se hallan si se escudriñan los datos es la democratización del divorcio en España. Dicho de otro modo: ya no sólo se divorcian los que más tienen, sino que lo hacen todos por igual. El proceso se explica fácilmente.

Cuando el divorcio se acaba de legalizar en una sociedad, romper un matrimonio está muy penalizado en términos económicos y sociales. No se divorcia el que quiere, sino el que puede. Las investigaciones sobre el divorcio de las mujeres en España mostraban hasta hace poco un hecho incontrovertible: se divorciaban mucho más las mujeres universitarias que las que tenían menos niveles educativos.

La tendencia ahora es otra. Ya no se divorcian más las que más tienen, sino todas por igual. Medido por niveles educativos, no hay diferencias entre aquellas que no han ido más allá de los estudios obligatorios y aquellas que poseen un título universitario.

Todas se divorcian más; pero las que tienen menos estudios, ahora lo hacen tanto como las universitarias. A medida que las sociedades facilitan legalmente la ruptura matrimonial y los divorcios se extienden, hay menos sanciones sociales y aguantar económicamente un divorcio es más llevadero, sobre todo cuando la mayoría de las mujeres acceden al mercado laboral y disponen de sus propios ingresos.

Y ojo avizor: si España sigue la trayectoria de otras sociedades avanzadas, las mujeres con más estudios serán las que menos se divorcien, revirtiéndose la tradicional tendencia de que ellas eran las que más se divorciaban.

Como bien saben los sociólogos, una cosa es descubrir tendencias y otra explicarlas. ¿Por qué en un buen número de sociedades avanzadas las universitarias se divorcian menos que el resto de mujeres? Sobre esto hay varias hipótesis, aunque ninguna contrastada lo suficiente como para llegar a conclusiones inequívocas.

Por ejemplo, se subraya que las mujeres con más estudios tienen las habilidades comunicativas adecuadas para capear las crisis de pareja. Otras hipótesis plantean que las mujeres con más estudios eligen mejor a su pareja. Se suelen casar más tarde y en su mayoría, han tenido más parejas antes de elegir la definitiva. Habrá que esperar a que la sociología resuelva la cuestión.

Mientras tanto, un dato optimista para quienes están a punto de casarse: pese al aumento de los divorcios, la mayoría de las parejas que contraen matrimonio se mantienen unidas hasta que la muerte las separa. Y a quienes les aguarda un posible divorcio, un consejo: disfruten igualmente del matrimonio. Ya se sabe que el amor es eterno mientras dura.


Juan Ignacio Martínez Pastor es profesor titular de Sociología en la UNED y ex director de investigación del CIS.

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