06 diciembre 2013

Como ser políticamente correcto

Definir el concepto de políticamente correcto en términos comprensibles para el lector español es una tarea ardua, si no imposible. ¿Cómo se puede explicar a un americano lo que es un «progre», un «pijo» o, peor aún, un «macarra» ? Difícilmente. 

Political correctness es una nueva tendencia de la siempre cambiante sociedad norteamericana, que está haciendo estragos en este país desde el otoño pasado. No tiene nada que ver con los partidos políticos, afecta por igual a republicanos y demócratas. Se trata de un movimiento sociológico que ahoga por el trato igualitario de todos los americanos, independientemente de la raza, la religión o el sexo. Este principio que parece tan antiguo como el propio fundamento de la Constitución norteamericana, tiene hoy un nuevo ingrediente: a veces raya con el fanatismo de sus devotos, que lo llevan hasta extremos insospechados. Es una muestra de tolerancia y respeto por las minorías, dicen los liberales. 

Es un atentado contra la libertad de expresión, el nuevo macarthisrno de la izquierda, advierten los conservadores. La tendencia, definida también como «neopuritanismo de izquierdas» o «dictadura del lenguaje», tuvo su caldo de cultivo en los centros universitarios. De ahí salió al exterior, y ahora es moneda de uso corriente en los medios de comunicación. La inclinación políticamente correcta está echando también raíces en los colegios americanos bajo el nombre de «multiculturalismo». Así, últimamente se mantiene que los colegiales estadounidenses tienen que aprender la historia desde todos los puntos de vista y no sólo a través de los ojos de los blancos.

El «multiculturalismo» en las escuelas recibió hace apenas un mes el apoyo legal del comisionado de Educación del Estado de Nueva York, Thomas Sobol. Pronto, la revisión de los planes de estudios de los colegios puede convertirse en una obligación a lo largo de todo el país.

A partir de ahora, los niños en Estados Unidos aprenderán que Cristóbal Colón no descubrió América, sino que «se encontró» aquí con una tierra ya poblada... por natiroamericanos: Los colegiales californianos ya están oyendo que Mercy Otis Warren escribió panfletos políticos durante la Revolución Americana, que Sacajawea era una mujer india que guió la expedición de Lewis y de Clark, en 18041805, y que Absalom iones fue un esclavo libre que estableció una red de comunidades negras por las iglesias norteamericanas, a principios de la década de 1800. Junto con la antigua civilización de Grecia y Roma, los niños estudian también las arcaicas civilizaciones africanas de Cush y Mali. 

El «afrocentrismo» también está muy de moda en Estados Unidos. Su creador, Moleji Kete Asante, profesor en la Universidad de Temple, en Filadelfia, dice que se cansó de ver a los africanos desplazados por los blancos en el mundo occidental. 

«El afrocentrismo proclama que Africa está en el centro de los orígenes históricos», dice Asante. El caso es que alguien que acabe de llegar a Estados Unidos y todavía no se haya puesto al día, puede quedar fatal si, en una reunión, se le ocurre decir «negro» en vez de «africoamericano» al referirse a una persona de color. Lo mismo si dice «indio» en vez de «nativoamericano», o «hispano» en vez de «latino». Por no decir lo que le puede pasar si entra en una tienda y llama a la dependienta «guapa o bonita», como es habitual en nuestro país. Es importante saber que cuando se habla sobre esta tendencia (muy a menudo, ya que es un tema de conversación que se presta a una intensa polémica) se suelen utilizar sólo las siglas pc y que no hay que confundirlas con las del ordenador personal.

Además de transformar un gran número de palabras de uso diario, la tendencia «políticamente correcta» se ha traducido en un rígido y determinado estilo de vida. Para bien o para mal, los pecés son tan importantes para comprender los 90 como lo fueron los «yuppies» en los 80. ¿Qué caracteriza a un pecé, además del extremo cuidado que pone en el lenguaje para no ofender a nadie? El pecé no fuma (y hará lo imposible porque el que está a su lado tampoco lo haga, aunque sea un fumador empedernido). El pecé no bebe (excepto agua mineral), no come productos que sean dañinos para el colesterol y, por supuesto, hace deporte, pero no «aerobic», como Jane Fonda, para tener un cuerpo bonito, sino sólo para mantenerse en forma.

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