06 octubre 2013

Código promocional Coinc

El signo de los tiempos en el Banco de Valencia es la aceleración. Sólo en la cúpula de la entidad, que dirige el administrador del Frob José Antonio Iturriaga, se conocen las claves de por qué un proceso que a finales del primer semestre se prolongó durante un par de meses -con due diligence, ofertas no vinculantes, bancos asesores (Deutsche Bank, Morgan Stanley o Goldman Sachs estudiaron el balance), con directivos y ofertas vinculantes- ahora se quiere sustanciar en cuestión de días. Quizás incluso este mismo mes.

También manejan esa información las entidades que han dado un paso adelante. Entre ellas, las dos que figuran en posición más destacada, La Caixa y Bankinter, aunque es la segunda la que ha generado la mayor expectativa.

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En las organizaciones empresariales no se oculta ya que Bankinter es la preferida, según fuentes solventes consultadas. Podría garantizar el mantenimiento de la marca, su negocio es compatible con el del Banco de Valencia (tiene mucha hipoteca finalista y poca inmobiliaria, y se vuelca en banca de empresa) y la operación permitiría reordenar su reparto accionarial, con un socio mayoritario, Crédit Agricole, que se abriría paso definitivamente en el mercado español, doblando su red.

Además, se ha detectado un cambio de actitud en Bankinter. Ya no es tema tabú en sus oficinas el negocio inmobiliario. De hecho, ha trasladado a inversores valencianos que planea comercializar la red de oficinas del Deutsche Bank y la Cuenta Expansión Sabadell en las zonas norte y centro del país bajo la fórmula del sale lease back.

Los puntos débiles de la posible oferta de Bankinter son también relevantes. Sus hipotecas finalistas han sido otorgadas, por lo general, a tipos de interés muy reducidos, con muy poco margen de intermediación, de modo que el negocio del banco que preside Jaime Botín depende en mayor medida que en el resto de sector del área de seguros, con Línea Directa como estandarte.

En esas condiciones, afrontar los costes de transformación derivados de absorber el Banco de Valencia supondría todo un desafío.

Eso deja la candidatura de Bankinter a expensas de las condiciones de la venta, uno de los secretos mejor guardados de todo el proceso. Se desconoce si existe una propuesta de esquema de protección de activos (EPA), como la que se estaba elaborando antes de verano, o cuál será el precio de salida.

Y, sobre todo, en el sector financiero existen serias dudas de que el Frob esté dispuesto a dar algún valor al 9% en manos de los accionistas actuales, si decide traspasar su 91% a cero euros. Un asunto del que hablará Iturriaga seguramente en su reunión del lunes con empresarios y con la asociación ProBanco Valencia.

El panorama no resulta sencillo. El Banco de Valencia cargará este año contra resultados necesidades de capital por 6.000 millones de euros, pero quizás no baste.

El adquiriente debe prepararse para posibles sorpresas a partir de 2013: BFA tuvo que reconocer un agujero real de 13.000 millones año y medio después de su creación, mientras que el Banco de Valencia arroja un patrimonio positivo en más de 300 millones. ¿No será necesario revisar el dato?

En cuanto a eficiencia, hay un dato esclarecedor: Banco de Valencia tiene casi las mismas oficinas que Bankinter, pero éste mueve seis veces más negocio.

Existe consenso general en torno al interés mostrado por La Caixa, pese a que Isidro Fainé personalmente rechazó la operación en primavera alertado por su delegado regional de la imprevisible dimensión de los agujeros de Banco de Valencia.

Los empresarios consideran que es una opción menos interesante porque La Caixa ya tiene negocio en la Comunidad y, aunque su penetración entre las empresas es alta, muchas han experimentado desde 2007 un endurecimiento de las condiciones de concesión de créditos.

Además, supondría la segunda operación de La Caixa en un año, tras la difícil digestión de Banca Cívica, y Bruselas podría imponer una reducción muy sustancial de oficinas.

A pesar de eso, la presencia de responsables de La Caixa en Banco de Valencia es una realidad. Un motivo más para pensar en la posible derivada (calificada de «ciencia ficción» en algunos ámbitos financieros) que se abriría si la ampliación de capital del Banco Popular fracasa.

En medios financieros se especula con que el Santander podría lanzarse a por la entidad presidida por Ángel Ron, ante lo cual La Caixa se protegería con el Banco de Valencia.

Otra explicación más sencilla, y probablemente más realista, es que el banco de Fainé actúe a instancias del Banco de España, algo que nadie está dispuesto a reconocer.

Reaparece entonces la cuestión del principio: ¿por qué tanta prisa? La respuesta podría estar en el esperado pronunciamiento de Bruselas del próximo día 30. Sigue abierta la posibilidad de que exija al Gobierno la liquidación de las entidades no viables que necesiten capital, entre las que aparece en puesto destacado el Banco de Valencia.

Lo que reafirma la tesis de este diario, en el sentido de que el Ministerio de Economía sería partidario de dar satisfacción a las autoridades europeas y forzar la liquidación, mientras que el Banco de España y el Frob estarían buscando la fórmula para evitarlo.

Apunte final del sector: no conviene descartar a Kutxabank, un banco con sobrada solvencia, que ha digerido perfectamente su fusión y al que podría interesar la condición de cotizado del Banco de Valencia, ya que eso le evita los engorrosos problemas asociados a la salida a Bolsa.

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