03 junio 2013

Un americano en Londres

«No tengo que tener cuidado, tengo una pistola». Esta cita no pertenece a un halcón del Pentágono ni a un belicoso neoconservador de la Casa Blanca. La frase pertenece a Homer Simpson, el genial personaje de Los Simpsons, la popular serie de dibujos animados de la televisión americana que, tras más de una década de emisión continua, sigue siendo una de las preferidas por un público de todas las edades.

Entre los admiradores declarados de Homer Simpson se encuentra nada menos que el primer ministro británico. Esta admiración de Tony Blair hacia Homer Simpson le ha supuesto más de un quebradero de cabeza.

Este domingo, coincidiendo con la visita de esta semana de George W. Bush al Reino Unido, se emite en EEUU el episodio de Los Simpsons titulado The Regina Monologues (Los Monólogos de la Reina), un episodio donde el propio Tony Blair hace su debut artístico en la serie acudiendo a un aeropuerto londinense para dar la bienvenida a la particularísima familia.

El pasado mes de abril, Blair dio vida con su propia voz al personaje animado que aparece en ese episodio. El primer ministro británico aparece en el episodio como estrella invitada. El problema que se le ha planteado a Blair es que la emisión coincide con la visita de Bush, por lo que en previsión de un agravio comparativo entre ambos personajes, el de los Simpson y el de la Casa Blanca, la audiencia británica tendrá que esperar hasta enero para ver este episodio donde Homer visita el Palacio de Buckingham. Con motivo de la visita oficial de Bush al Reino Unido, Tony Blair ha sacado a relucir toda la pompa y circunstancia del viejo Imperio Britanico. Pero, a su vez, todo parece indicar que el inquilino del número 10 de Downing Street hizo todo lo posible por retrasar la visita (televisiva) a Gran Bretaña de otro americano mundialmente famoso y con la misma tendencia al caos por donde quiera que va: Homer Simpson, el personaje paterno de la serie, el más popular.

La coincidencia de la emisión en EEUU del capítulo en el que participa Tony Blair la misma semana de la visita de George W.Bush a Gran Bretaña invita a todo tipo de comparaciones maliciosas y tendenciosas entre Homer y el presidente de Estados Unidos.La prudencia recomienda que el episodio se emita en Gran Bretaña una vez que toda la controversia del viaje de Bush se haya difuminado con el tiempo.

Algunos de los diálogos de este episodio de Los Simpsons parecen extraídos de un imaginario libro de estilo de Bush, cuyos asesores procuran limitar las espontáneas salidas del guión y meteduras de pata que tanto han caracterizado a este presidente norteamericano.

Según Homer, «el éxito en la vida, depende de tres frases: cúbreme la espalda; jefe, ¡qué buena idea ha tenido!; y eso ya estaba cuando llegué yo». En el episodio en el que participa Blair como invitado, cuando a Homer le preguntan su opiniòn sobre el posible resultado de unas próximas eleccciones generales en Gran Bretaña, da muestras de su gran dominio sobre el tema: «Bueno, la reina esa parece bastante popular. ¿No piensa presentarse a la reelección?».

Aparentemente, el dimitido jefe de Comunicación de Tony Blair, Alatair Campbell, tuvo acceso previo al guión y sugirió ciertos cambios al equipo de escritores encabezado por Matt Groening, el creador de Los Simpsons.

En uno de los diálogos que se barajaron, Homer decía: «Voy a hacer aquello que los americanos saben hacer mejor: Actuar unilateralmente».En este episodio, Homer provoca un incidente de seguridad en el Palacio de Buckingham, cuando estrella un Mini Cooper contra la verja palaciega y catapulta a la Reina fuera de su carruaje tirado por caballos.

Según afirma el periódico británico The Times, la cadena Fox, que emite la serie en EEUU, ha declarado que fue presionada por el equipo de Blair para que no se emitieran avances de este episodio.En este mismo episodio Los Simpsons cuentan con la colaboración de J.K. Rowling, la creadora de Harry Potter.

También se barajó la posibilidad de incluir a Beckham, pero los americanos no le consideraron lo suficientemente conocido (en los EEUU).

Solo nos queda esperar a que Groening se decida a rizar el rizo creando un episodio de Los Simpsons con un mano a mano entre Homer y Bush, los guionistas no se tendrán que preocupar del segundo porque Bush sólo tiene que improvisar.

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