29 junio 2013

Desde Vilanova al cielo de Nueva York

«David Tort is in da house». Así se le presentaba en sus sesiones en la mítica Atlàntida, discoteca de la que fue DJ residente durante seis años (y, de paso, se llevó un premio de la revista Deejay Mag por la labor). Pero la verdadera casa de Tort es el mar, la playa y las palmeras de Vilanova i la Geltrú.

Él creció en ese hábitat y, aunque podría vivir en cualquier ciudad del mundo, se niega a marchar de su pueblo (Vilanova aún es como un pueblo en el que todos se conocen y se saludan por la calle).

Junto al actor Sergi López, Tort es otra de las celebrities locales. «Pero nosotros, los DJs, no somos mediáticos. Sólo nos reconocen los fans», ríe. Aunque se ha montado un pequeño estudio en casa, Tort aún se pasa por el antiguo matadero de la ciudad, reconvertido en escuela de música con varios buques de ensayo, donde un amigo le presta su estudio. «Aquí empecé a pinchar», recuerda ante la mesa de mezclas.

La agenda de Tort es una auténtica locura: de Moscú a Dubai, vuelta a casa y otro vuelo a Colombia (y aún ha tenido que rechazar bolos en Australia). Cuando aterriza en Barcelona se encierra en su estudio para producir nuevos temas. «Ahora ya duermo bien, no tengo jet lag», ironiza. Este mismo sábado pincha en la paradisíaca Búzios, que Brigitte Bardot puso de moda en los 60 y aún se le llama la Saint Tropez brasileña.

Después, toca subir hasta Nueva York (donde hará temblar el Cielo, un pequeño club de house exquisito) y guardar energías para romper la pista del Circus, un after de Montreal. Por España (península) se prodiga poco, aunque el verano pasado sacudió Barcelona en la primera edición del festival Summer Week.

Pero sus fans pueden consolarse escuchando su house adrenalínico, introspectivo a veces, onírico otras, en su show radiofónico Rock da house, los sábados a medianoche en Loca FM. Porque los titanes del house, Armin Van Buuren y Tiësto, no son los únicos que se montan sesiones vía radio.

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