17 junio 2013

Demasiado barullo y griterío

Ya puede decir lo que quiera la OID, cargada de buena voluntad: mientras el mundo entero se descacharra por culpa del cafre de Saddam Hussein, los encargados de nuestra gobernación siguen con su relax, y bien que hacen, según mi amiga la Susi. Benditos ellos. El movidón cubano no les preocupaba, pero al menos les ocupaba. Esto, por lo que se ve, ni les preocupa ni les ocupa. De lo próximo, seguro que ni se enteran. 

Mejor, dice la Susi: así no incordian. Porque, además, ¿de qué serviría ponerse marinervios? Ya hay demasiado barullo y griterío, demasiadas palabras indignadas y aspavientos protestones, sobredosis de bulla para nada.

Al final, ese capone mesopotámico se va a salir con la suya, y la hombría de los nosecuentos grandes del planeta se quedará más engurruñida que el paquete de Rambo. Porque Rambo, ay, como revelaba el pasado fin de semana una foto del magazine de este yurnal, casi no tiene paquete. 

Todo un síntoma. Le hago notar a la Susi que con el petróleo no se juega, que una poderosa escuadra de guerra se dirige hacia y contra el golfo y que el triquitraque puede ser de cuidado. Pero ella se me pone yáñez y me dice lo siento, beibi, como analista eres más anacrónico que el señor Semprún. Hay que ponerse al día. Y, o ella sufre un deterioro mental como el de Antonio Guerra, o después de tanto guirigay el energúmeno iraquí sigue donde está y los nosecuentos grandes del planeta, más los nosecuentos chicos que sepan espabilarse, acaban de nuevo en apaños con él. Le reprocho que confíe tan poco en la dignidad de las naciones sensatas de la Tierra. Pero ella me pregunta, hablando de dignidad: ¿Qué pasó con la China postiamamén, después del aparatoso boicot que le declararon grandes, chicos y medianos? 

Todos han vuelto a chamarilear con China y punto en boca. ¿Y qué ha pasado con Suráfrica? Pues esto va a terminar igual. Durante un par de semanas (hasta el país más pánfilo tiene reservas de petróleo para tres o cuatro meses) habrá un millón de reuniones, millón y medio de declaraciones imponentes, dos millones de medidas inútiles, gran boicot onuversal incluido. Quincalla. Don Hussein lo está haciendo de libro: primero dio el zapatazo, luego ganó tiempo con el farol de que retiraba soldados, ahora amenaza con disparates mayores y, al final, renunciará a lo más disparatado, pero no se irá de Kuwait. Al menos evitamos lo peor, dirá el mundo, con alivio. Y todos como locos a mercadear de nuevo con Irak, que son dos días. Así que nuestros gobernadores hacen divinamente en seguir marinirvanas, dice la Susi. 

Cálmate, marifalachi. A lo mejor Felipe se fijó con tiempo y aplicación en la foto de Stallone en taparrabos y descubrió con horror que Rambo marca poquísimo. Un desastre. Mucho musculito y poca mecha. Poca hombría. Poquísima dignidad. Como todos. Y si es así, le habrá dicho sin duda Felipe a sus muchachos, ¿para qué llevarse un sofocón?

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