25 abril 2013

Prohibido para hombres

Qué diríamos si una de las mejores universidades de España admitiese únicamente a hombres? En estos tiempos de paridad la respuesta parece obvia. ¿Y si el requisito fuese ser mujer? En EEUU existen 60 universidades exclusivamente para mujeres. Incluso algunas, como Mount Holyoke (Massachussetts), Wellesley (Boston) o Bryn Mawr (Pennsylvania) ocupan los primeros puestos de las clasificaciones en excelencia académica.

En 1950 existían más de 300 universidades de este tipo. Desde entonces, la mayoría ha ido desapareciendo. Muchas, especialmente las adscritas a alguna confesión religiosa, cerraron sus puertas. Otras, como las prestigiosas Sarah Lawrence o Vassar empezaron a admitir hombres. Sin embargo, todavía 'Las Pléyades' o 'Las hermanas', cinco centros establecidos entre 1861 y 1889 y que todavía mantienen su docencia exclusiva para mujeres, reciben cada año 10.500 nuevas alumnas.

Este fenómeno resulta bastante paradójico. Sobre todo porque en EEUU ya en 1787 existían universidades -como Orbellin- donde las mujeres podían cursar estudios.

Estas primeras licenciadas abrieron 'Las Pléyades' para crear un equivalente femenino a la prestigiosa 'Liga de la Hiedra'. Éstas son las universidades inauguradas durante la época colonial como Yale , Columbia o, por supuesto, Harvard. En esta institución se decía que «era un hecho irrefutable que el estrés causado por los estudios atrofiaba el útero de la mujer», y no se admitieron alumnas hasta mediados del siglo XX. Casi 370 años más tarde, una ex alumna de las 'Pléyades', Drew Gilpin Faust, ocupa la presidencia de esta célebre institución, donde estudian más de 6.000 mujeres. Entonces ¿por qué las jóvenes siguen queriendo ir a universidades exclusivamente femeninas?

La estudiante texana Ángeles García lo explica: «No elegí Wellesley por ser una universidad para mujeres, sino porque es una de las mejores. Ya nos relacionamos con hombres de otras universidades en muchas actividades. Pero en clase en lugar de competir por quién va más mona para ligar, luchamos por las matrículas».

La decana de Admisiones de Wellesley Jennifer Desjarlais explica: "Creamos un ambiente pedagógico enfocado a las mujeres. Sin prejuicios. Respecto a número de estudiantes, no nos podemos comparar con las grandes universidades. Nosotros sólo tenemos 2.300 -Harvard tiene 20.000-. Pero en 1953 sólo contábamos 1.500. Rechazamos anualmente 3.000 solicitudes. Nuestros requisitos de admisión son de los más estrictos'.' Y logramos que nuestras alumnas logren notas excelentes en competencia con hombres -la mayoría posteriormente cursan estudios en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, centro hermanado con Wellesley-. El hecho de que todos los puestos de responsabilidad de la universidad estén ocupados por mujeres hacen que nuestras estudiantes vean el liderazgo como algo natural. Y muchas han llegado muy lejos". Es el caso de Hillary Clinton, la realizadora Sofía Coppola o Pamela Ann Melroy, astronauta de la Nasa... Y también de Sylvia Plath, que intentó suicidarse por primera vez en una de estas instituciones.

La interacción con universidades de prestigio parece ser otra de las opciones de estos centros. Las alumnas de Radcliffe, otra de 'Las Pléyades', recibían títulos otorgados conjuntamente por este centro y Harvard, donde se integró en 1999. ¿Seguirá este camino el resto? Joanne Crighton, presidenta de Mount Holiyoke, lo niega, "Tenemos dotaciones que rondan los 700 millones de dólares. Y no faltan alumnas". Ángeles sentencia: "No estoy aquí por feminismo. Me gusta el hecho de vivir una experiencia diferente y sentirme consecuente con el hecho de ser mujer".

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