04 agosto 2012

Benaiges se marcha

Han levantado el césped, están construyendo un aparcamiento a su lado y han trasladado los enseres a una nueva instalación al lado de la Ciutat Esportiva. Pero La Masia pierde algo más. Pierde a Albert Benaiges. Messi, Iniesta, Piqué, Xavi o Cesc tienen un origen común en esa casa rústica. Y también un mentor sin el que, posiblemente, sus carreras no tendrían tantos grados de triunfalismo. Él moldeó a muchas camadas de futbolistas brillantes como director de la Escola del Barça. Ahora, 20 años de lecciones después, cierra (o pone un paréntesis) su etapa en azulgrana para dar un salto no tan mortal pero sí arriesgado. Si es complicado encontrar nuevos talentos en Barcelona, no será más fácil en un lugar inhóspito como Dubai.

Benaiges no niega que se marcha como director de la Escuela del Al Wasl «por motivos económicos, pues la oferta es muy buena y es un seguro de vida para proteger mi futuro», pero también admite que hay algo más que los euros en su decisión de irse cinco años a Dubai, «dos o tres seguros». «Tengo una edad y necesitaba un nuevo reto, y éste me encanta», asegura.

La aventura en los Emiratos del aún educador azulgrana, que viajará definitivamente a Dubai el 13 de julio, nació de forma natural. «El jeque [Sheikh Ahmed Bin Rashid Al Maktoum] se puso en contacto con el fútbol base del Barça vía internet para buscar ese mismo perfil en su proyecto en el Al Wasl. Todo fue muy sencillo. Él cree y confía en el modelo del Barça y quiere que marque el futuro de su entidad, por eso voy allí junto a gente de confianza, como Carlos Bueno y Toni Amor», explica.

Benaiges ya ha estado en Dubai y tiene una visión formada de la ciudad, de la cultura y su idiosincrasia. Y, tras visitar la zona, no ha dado un paso atrás sino dos al frente. «El nivel de vida es muy bueno. Allí se está muy bien, no es un país muy problemático, son más occidentales de lo que se piensa. Me parece un lugar idílico para comenzar una nueva vida. Cuenta con buenas playas y buena temperatura», relata.

Sí que tendrá ciertas complicaciones a la hora de organizar las clases por las creencias de los muchachos que entrenará, pero Benaiges le resta importancia y naturaliza la situación. «No habrá problemas culturales o religiosos. Rezan cinco veces al día, pero es algo que se debe respetar. Pararemos a rezar y ya está, como también respetaremos su época del Ramadán. Te adaptas y respetas sus credos, no hacen nada raro que no pueda ser aceptado de forma serena», indica.

La llegada de Benaiges al fútbol base del Al Wasl significará una renovación progresiva. Si bien no cambiará a los actuales entrenadores, irá aplicando sus métodos poco a poco para contentar al jeque, deseoso de que su escuadra tenga el perfil azulgrana, crear un modelo propio pero con esas señas de identidad en su juego desde abajo. «El Al Wasl no es el Barça, pero queremos que se le parezca y para eso deberemos picar piedra», asegura el director de la escuela, que desea que ese modelo siga vigente en el primer equipo, entrenado por Diego Armando Maradona.

«Coincidí con Maradona y, cuando nos saludamos, me dio recuerdos para Alexanko. Poco más. Le apoyaré porque es el entrenador del primer equipo y por todo lo que ha hecho en el fútbol. Al fin y al cabo, él se encargará del primer equipo y yo, del fútbol base. Habrá poca colaboración entre nosotros, pero todo es planificarse. No lo conozco demasiado como técnico, pero ha sido un referente como jugador. Ahora ha madurado y ha tomado esta responsabilidad. Tengo que sumar y multiplicar con él», dice Benaiges.

A Dubai lleva todos sus conocimientos y en Barcelona quedan sus métodos. Hay una herencia de los 20 años de Benaiges en el club azulgrana: «Ahora mismo, los mejores jugadores del mundo son del Barça, es difícil superarlo. Sé que el modelo pervivirá», pronostica.

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