18 octubre 2011

Campeón de la perfección

La mano de Adriana, su esposa embarazada de su primera hija -nacerá en febrero-, posada sobre la parte posterior de su Honda parecía empujarle hacia la fantasía más maravillosa jamás soñada. Tierna despedida en la parrilla de salida, cuando ella -como es habitual para desearle suerte- le besa en la parte derecha de su casco mientras sostiene el paraguas del equipo Repsol Honda. La suerte estaba ya de su lado después de un inicio de la jornada dominical plagado de sobresaltos.

Con Jorge Lorenzo fuera de juego tras una caída en el warm up matinal que le obligó a pasar por el quirófano para reconstruir su dedo anular izquierdo, Casey Stoner -que acudió a interesarse por el estado de su rival- sólo necesitaba terminar la carrera en la sexta posición, en un circuito donde se había impuesto en las últimas cuatro visitas, para proclamarse bicampeón del mundo de MotoGP en un día especial marcado en rojo en el calendario: el de su vigésimosexto cumpleaños. Mejor sitio para celebrarlo imposible, en el circuito de su casa y rodeado de sus más allegados. Sus padres Colin y Bronwyn, intranquilos en el box, no son asiduos de los circuitos y viven habitualmente en la granja de 971 hectáreas que su hijo le regaló, situada a unas cinco horas en coche hacia el noroeste de Sidney.

En una temporada en la que ha rozado la perfección, Casey Stoner (Southport, Australia 1985) se proclamó ayer, en el trazado australiano de Phillip Island, bicampeón del mundo de MotoGP después de sumar su novena victoria en el presente curso y añadir a sus récords la undécima pole en 2011, sólo una menos que la marca absoluta de su compatriota Mick Doohan (1997), cuando todavía restan dos pruebas para la conclusión del curso. No creo que nadie hubiera podido soñar con que las cosas salieran tan bien, porque estaba muy nervioso.

Siento mucho que Jorge Lorenzo se haya lesionado, porque es un gran rival. Creo que si él hubiera estado en la carrera, las cosas podían haber sido diferentes. Sólo espero que vuelva lo antes posible. Ningún piloto le desea a otro una cosa así y mucho menos a alguien a quien respeto muchísimo y deseo que se recupere pronto, expresó Stoner tras una carrera complicada, en la que la lluvia hizo acto de presencia en las últimas vueltas y en la que sólo 10 pilotos pudieron concluir la prueba.

De repente, me he visto entrando en una cortina de agua pero no llovía en la parte de atrás del circuito. Cuando he llegado a la última curva, ha sido cuando ha empezado a llover fuerte. Casi pierdo el control y me voy al suelo. Me he mantenido encima de la moto y he podido conservar mi ventaja. Gracias a Dios, me he llevado la victoria pero estaba muy nervioso, desveló Stoner tras una temporada en la que ha rozado la perfección. No ha fallado a lo largo de 16 carreras y como único borrón en su casillero se encuentra el Gran Premio de España, cuando fue arrollado por Valentino Rossi y no puedo concluir la prueba, con el consiguiente enfado del piloto aussie.

Para Stoner su segundo título es más especial que el primero, logrado hace cuatro años (2007) con Ducati, porque en este tiempo se ha ganado el respeto de toda la parrilla de MotoGP después de contemplar cómo Valentino Rossi no es capaz de domar la montura de la fábrica de Borgo Panigale con la que él mismo se proclamó campeón por primera vez. Este título es, definitivamente, mucho más especial. En 2007, la gente trató de minimizar un poco mi éxito y mi crédito.

Desde entonces, y en especial este año, creo que la gente se ha dado cuenta de lo que soy capaz, analizó el último campeón de la era 800 cc, antes de que la próxima temporada entre en escena la nueva reglamentación de las 1.000 cc. Nuevos cambios a los que Stoner se tendrá que acostumbrar sin el apoyo físico de su inseparable Adriana, porque su nuevo papel de madre le obligará a quedarse en su casa a las orillas del Lago Leman, cerca de Ginebra, para cuidar del nuevo miembro de la familia hasta que tenga una cierta edad para poder ver a su papá campeón en acción.

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